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Vivir con talento

Una de las aventuras más apasionantes y necesarias que podemos hacer en la vida es aquella que nos lleva al descubrimiento de nuestros talentos. Necesitamos reconocerlos para encontrar nuestro lugar en el mundo, para poder vivir desde el éxito que supone, vivir enfocado y contribuyendo con aquello que te hace un ser único. Reconocer el talento y enfocar tu energía a desarrollarlo y potenciarlo es un camino esencial que bien puede acompañarte en tus años de carrera profesional, ya que esto te ayudará a mostrar lo mejor de ti, a caminar hacia la excelencia en tu vida profesional (y personal), bien si decides trabajar por cuenta ajena, o si tu sueño es emprender. Y te preguntarás, ¿cómo empieza la aventura y cuál es el primer paso para encontrar mi talento? Descubrir tus FORTALEZAS Vivimos en un mundo donde el acceso a la información es ilimitado, estamos conectados a través de la red y el conocimiento está al alcance de todos. Podemos ser expertos en casi cualquier cosa, pero hay un asunto directamente relacionado con el talento, que ni internet, ni las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a descubrir. Se trata de nuestro autoconocimiento. “Quien mira hacia fuera, sueña; y quien mira hacia dentro, despierta”. Jung Conocernos a nosotros mismos es imprescindible para descubrir cuál es nuestro talento. Este conocimiento nos va a permitir conocer a la persona que más sabe de nosotros, se trata de “un experto en nosotros mismos”. ¿Sabes quién es esa persona? ¡ERES TÚ! Nos pasamos la vida esperando a que los demás nos digan quiénes somos, cuáles son nuestras fortalezas, en qué tenemos que ser mejores, qué es aquello para lo que “no hemos nacido”, para lo que no tenemos talento…y ni siquiera nos permitimos dudar sobre ello, lo asumimos como una certeza. Basamos el conocimiento de nosotros mismos en la información que los demás nos dan, esperamos que nos digan lo que necesitamos, qué debemos hacer y decidir…pero así seremos personas sometidas y dependientes. Para no estar a merced de los cambios de opinión de los demás, es importante partir del conocimiento de nuestras fortalezas y estar conectados con lo que sentimos. Sólo así podrás reconocer a la persona más importante en tu vida, TÚ. Estamos dejando en manos de los demás una tarea que sólo depende de nosotros y nadie más puede hacer. Y el primer paso en este autoconocimiento es reconocer cuáles son nuestras fortalezas. Aquello que realmente sabemos hacer y lo hacemos muy bien. . ¿Te has preguntado alguna vez qué es aquello que sabes hacer de lo que estás orgulloso, cuáles son tus fortalezas? Muchas personas no saben contestar a esto. Cuando reconoces tus fortalezas, hay dos sentimientos que afloran y te acompañan a partir de entonces:
  1. Seguridad: estoy hablando de una seguridad interior mucho más poderosa que aquella que buscamos fuera de nosotros. Para sentirnos seguros necesitamos tener tantas cosas bajo control, necesitamos saber qué va a suceder mañana para poder prepararnos y que no nos pille desprevenidos… Pero, paradójicamente, ¡son cosas que quedan fuera de nuestro campo de actuación! Que sigan así no dependen de nosotros: no podemos tener la certeza de que tendremos un trabajo para toda la vida, de que nuestra pareja nos amará para siempre, de que tendremos suficiente para vivir cuando nos jubilemos.
La seguridad sólo puede estar dentro de cada persona. Y nos la dará la certeza de que, pase lo que pase, contamos con las herramientas necesarias para salir adelante. Estas herramientas son nuestras fortalezas. Ser conscientes de ellas, te aseguro que da una fuerza y una seguridad indescriptible. “Lo único que es constante en la vida es el cambio. Todo lo que necesitas para adaptarte a él está dentro de ti
  1. Responsabilidad: dejar a un lado el papel de víctima y pasar a ser el protagonista de tu vida. El autoconocimiento te lleva a la responsabilidad. Ya no vale echar la culpa a los demás de lo que te sucede. Tú tienes el poder de tu vida. No podrás controlar lo que te sucede, pero sí eres responsable de tu actitud y de cómo vives lo que sucede. Ser consciente de tu potencial, de tus fortalezas, de tu poder interior, hace que dejes de echar balones fuera, te responsabilices y pases de la pasividad a la proactividad. Ya no hay excusas.
Y estarás pensando, vale ¡quiero y acepto el reto!  Pero, ¿qué puedo hacer para conseguirlo? Ponerle PASIÓN Este es uno de los indicadores más claros que nos acerca a nuestro talento, la Pasión. “Cuando disfrutamoshaciendo aquello que más nos apasiona, el tiempo transcurre de manera distinta y desarrollamos toda nuestra creatividad. Nos sumergimos en el Elemento, el lugar donde hacemos aquello que realmente queremos hacer y donde somos quienes siempre hemos querido ser”. El Elemento es la manera en la que Ken Robinson, uno de los autores referencia en el estudio del talento y la creatividad y autor de uno de los libros más inspiradores para mí, El Elemento. Define ese lugar donde coinciden tus fortalezas y tus habilidades con tus aficiones, aquello que te apasiona. Si encuentras aquello que te encanta, te apasiona y encima se te da bien, como decía Confucio, nunca volverás a trabajar, porque vives la vida que te corresponderá vivir. Te conviertes en tu yo más auténtico. Steve Jobs, fundador de Apple y autor de uno de los discursos más motivadores que he escuchado nunca, en la Universidad de Stamford en el 2005, decía: “Tenéis que encontrar lo que amáis. Y eso es tan válido para el trabajo como para el amor. El trabajo llenará gran parte de vuestras vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creéis que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que se hace. Si todavía no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os detengáis. Al igual que con los asuntos del corazón, sabréis cuando lo habéis encontrado. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que seguid buscando y no os paréis…” ¿Y cómo saber cuál es mi pasión? Hay tres preguntas que, si las formulas y las respondes de forma honesta, pueden ayudarte a encontrarla:
  1. ¿A qué te dedicarías si tuvieras claro que ibas a triunfar?
  2. Si no necesitaras nunca más dinero porque tendrías suficiente para vivir, ¿a qué te dedicarías?
  3. ¿Qué querías ser de niño/a o de adolescente?
Francisco Alcaide, autor de uno de los blogs más importantes y que yo más admiro en lo referente a desarrollo personal (www.falcaide.com), nos propone, a la hora de encontrar nuestro talento, que nos hagamos preguntas en tres ámbitos: sentimientos, motivaciones y habilidades:
  1.  Sentimientos (aficiones). ¿Qué es lo que más te gusta hacer? ¿De qué hablas en tu tiempo libre? ¿Qué tipo de libros lees? ¿Qué webs sigues? ¿Qué programas de televisión ves? En definitiva, qué temas te gustan y te hacen sentir bien. Los sentimientos son siempre un buen indicador de aquello con lo que más conectamos y sintonizamos, un reflejo de nuestro ‘yo’ más profundo con el que nos identificamos.
  2. Motivaciones (necesidades). Todos tenemos diferentes motivaciones (conocimiento, seguridad, poder, servicio, reconocimiento, reto, afecto) pero en cada persona ponderan de manera diferente y siempre prevalecen unas sobre otras.
  3. Habilidades (personalidad). Formúlate algunas de las siguientes preguntas: ¿Prefieres estar en despacho o en la calle? ¿trabajar en equipo o de manera más solitaria? ¿necesitas libertad o directrices claras? ¿cobrar por resultados o nómina muy segura? ¿la presión te motiva o te causa estrés? ¿te gusta viajar o prefieres algo más reposado?
Otro de los indicativos para saber cuál es tu talento es llegar a sentir lo que Mihaly Csikszentmihalydenomina “Fluir”: “es el estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa. Todo el ser está envuelto en esta actividad y la persona utiliza sus destrezas y habilidades llevándolas hasta el extremo. La persona está en flow cuando se encuentra completamente absorbida por una actividad durante la cual pierde la noción del tiempo y experimenta una enorme satisfacción”. ¿Alguna vez has tenido esa sensación de fluidez? Sí, pues por ahí está tu talento. Hay un último paso que es imprescindible para vivir con talento: Pasar a la ACCIÓN. “Sólo se encuentran respuestas en la acción” Einstein José Antonio Marina vincula de manera indisoluble el Talento a la Acción, lo denomina Inteligencia Ejecutiva. Y es que podemos encontrar eso que hacemos de manera excelente, que nos apasiona. Pero para que eso llegue a dar fruto es necesario ponerlo en práctica. Y esto se consigue a través de la acción. Los grandes genios del mundo, las personas a quienes admiramos porque son capaces de transmitirnos su amor por lo que hacen, que han encontrado su “elemento”, no han nacido con un don especial, sino que todas ellas han dedicado muchas, muchísimas horas a “entrenar” esas habilidades que les hacen especiales. Daniel Coyle, autor de libros como Las claves del talento dice que todos tenemos talento y que la clave está en aprender a desarrollarlo. Para ello, la práctica intensa es el pilar fundamental, y se basa en el esfuerzo reiterativo de una actividad. Así, cuanto más hagamos una cosa, cuanto más entrenemos, más redes neuronales crecerán como resultado y, en consecuencia, cada día haremos mejor esa cosa. ¿Sabéis cuantas horas son necesarias, según Malcom Glawell, para que nuestro talento florezca? Nada más y nada menos que ¡10.000 horas! Cuanto esfuerzo, ¿verdad? Pero este es un esfuerzo positivo. A mí me gusta sustituir esta palabra por otra  que me resulta más motivante y ajustada a lo que quiero transmitiros:CONSTANCIA. Un famoso pianista daba un recital en una fiesta. La anfitriona le dijo: ‘haría lo que fuera por tocar como usted’. El pianista la miró pensativo y replicó: ‘no, no haría lo que fuera’. La mujer, avergonzada frente a sus invitados, dijo: ‘sí, le digo que haría cualquier cosa’. El pianista negó con la cabeza: ‘le fascinaría poder tocar como yo en este momento pero no estaría dispuesta a practicar ocho horas diarias al día durante los próximos 20 años para alcanzar este dominio’. El esfuerzo desde el disfrute de hacer lo que te apasiona, desde la alegría y la satisfacción de que lo que estás haciendo te acerca un poquito más hacia la EXCELENCIA, que no es más que dar lo mejor de uno mismo en aquello que sabe hacer mejor y que es feliz haciendo. “No importa lo que sintamos o sepamos, no importan nuestras dotes potenciales o talentos, sólo la acción les da vida. Muchos de nosotros entendemos conceptos como el compromiso, el coraje y el amor, pero en realidad saber es hacer. Hacer trae a la comprensión, y las acciones convierten conocimiento en sabiduría. No puedes atravesar el mar simplemente mirando al agua”. R. Tagore]]>

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