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Relaciones Tóxicas

 

Las personas somos seres sociales por naturaleza, pero esta necesidad de intercambio no siempre es una fuente de bienestar, sino que también nos proporciona valiosos aprendizajes y desafíos.  Por eso es importante observar  nuestras interacciones y ser conscientes del tipo de vínculos que estamos sosteniendo, para detectar a tiempo a las personas tóxicas y mantener relaciones emocionalmente sanas.

Podríamos definir a una persona tóxica como alguien que carece de empatía con las personas con las que se relaciona emocionalmente.

Una relación tóxica es aquella en la que una de las partes le hace daño de forma constante a la otra persona, pero afirma amarla a pesar de todo.

Cuando hablamos de relaciones tóxicas, lo más común es asociarlo con vínculos de pareja, pero en realidad este tipo de relaciones se pueden dar en cualquier ámbito social, como puede ser el de una amistad o el familiar.

En este tipo de vínculos se desarrollan ciertas dinámicas peligrosas que pueden llegar a traspasar la línea del maltrato psicológico. El maltrato psicológico puede ser difícil de identificar, pero incluye menospreciar, denigrar, explotar o descuidar a una persona.

Lo más complicado de las relaciones tóxicas es que la mayoría de las veces, la víctima en esa relación no es consciente de que está viviendo situaciones de abusos.

De hecho, tal y como sucede en el maltrato, es muy habitual que la víctima acabe normalizando las actitudes tóxicas de la persona tóxica, a pesar de las advertencias de sus amigos y familiares.

Este tipo de dinámicas apagan nuestra vitalidad, generan estrés y malestar psíquico. Por eso, además de reconocer cuándo nos encontramos verdaderamente ante un perfil de estas características, también es necesario saber cómo gestionar este tipo de vínculos para poder salir airosos de ellos.

El origen de las relaciones tóxicas

Las relaciones tóxicas están basadas en la inseguridad personal, la baja autoestima y el miedo a la soledad.

Se dice que normalmente “aceptamos el amor que creemos merecer” y uno se involucra en una relación tóxica por amor… o al menos eso es lo que se cree.

Cuando no estamos conscientes de nuestro valor, nos damos  menos de lo que merecemos y así usualmente recibimos menos de lo que inicialmente pedimos.

Tenemos formas de pensar acerca de nosotros mismos y acerca de cómo concebimos el amor por múltiples factores que vamos aprendiendo a lo largo de la vida.

En una relación se ven mezcladas infinidad de circunstancias: nuestras creencias, nuestras necesidades y lo adquirido por nuestro contexto social. Y normalmente nos relacionamos con personas que refuerzan estas ideas.

Muchos de nosotros solemos desarrollar a lo largo de nuestra vida muchas actitudes limitantes. Son creencias en ocasiones inculcadas durante nuestra niñez, o incluso desarrolladas posteriormente en base a determinadas experiencias.

Una infancia complicada con unos progenitores que nunca nos dieron seguridad, o relaciones afectivas basadas en la manipulación emocional, suelen limitarnos casi de un modo determinante. Nos volvemos frágiles por dentro y vamos poco a poco, deshilachando nuestra autoestima.

Por qué elegimos (y sostenemos) relaciones tóxicas

Las razones por las que podemos mantener una relación tóxica pueden ser muy diversas, pero casi todas tienen una serie de puntos en común:

-Baja autoestima: creemos que no podemos estar sin esa persona porque ella es la que siempre ha estado ahí para ayudarnos en todo. Y que en todo caso, no merecemos algo mejor.

-Miedo a quedarse solo: la característica más común, ya que por miedo a no quedarnos solos toleramos cualquier tipo de relación, aunque ésta nos haga sentir mal.

-Creer que somos los “rescatistas” de la persona tóxica, que hemos llegado a su vida para hacerlo cambiar y que con nosotros todo será diferente. Esto provoca mucha frustración y mucho sufrimiento cuando pasa el tiempo y comprobamos que todo sigue igual (o peor!).

 

Cómo detectar a la gente tóxica

Para detectar a las personas tóxicas hay que tener en cuenta una serie de características muy concretas:

  • Son egocéntricas.

Hablan continuamente y en exceso de sí mismas,  quieren ser el centro de atención, ser atendidos y hasta venerados.

  • Tienen una visión pesimista de las cosas.

El discurso de la persona tóxica está construido a través de quejas, críticas y pesimismos. A su lado la motivación se extingue porque son expertos en encontrar problemas a toda solución.

  • Ocupan el rol de víctimas.

Esta estrategia les permite ser validadas y disponer a su antojo de todos nuestros recursos, de todas nuestras energías.

  • Falta de empatía.

Son incapaces de ponerse en el lugar del otro y no tienen intención de hacerlo. Ellos son su único y absoluto punto de referencia.

  • No se alegran por los logros de los demás.

La persona con comportamientos tóxicos no compartirá tus alegrías ni te dará aliento en épocas complicadas. 

10 señales de que estás en una relación tóxica

  1. Te cela y no le gusta que estés con otras personas: si es tu pareja, puede tener celos de tus amigos; y si el tóxico es un amigo, puede tener celos de otras amistades o de tu pareja.
  2. Te planifica la vida sin pedirte opinión: no te tiene en cuenta para planificar salidas, vacaciones, actividades de rutina.
  3. Te da a entender (en ocasiones con absoluta claridad) que sin él/ella no serías nada.
  4. Te reprende o cuestiona cuando das tu opinión sobre un tema, aún cuando lo haces en grupos de amigos o familiares.
  5. Utiliza el chantaje emocional frecuentemente.
  6. Minimiza e ignora tus problemas, intereses o ambiciones.
  7. Cuando hay una discusión, siempre tienes que ceder tú para que no se enoje.
  8. Te culpa a ti de los problemas que tiene en su vida.
  9. Te recuerda constantemente los fallos que has cometido en el pasado.
  10. Te exige y te trata de malas maneras con frecuencia.

 

Tipos de relaciones tóxicas

Existen diferentes tipos de relaciones tóxicas y cada una de ellas dispone de sus propios mecanismos.

A continuación vemos las formas más habituales:

  • Control: uno de los integrantes basa su relación en el poder y dominio sobre el otro.
  • Dependencia o co-dependencia: una o ambas partes de la relación necesita al otro para lograr una sensación de bienestar.
  • Idealización: uno o ambos integrantes es incapaz de aceptar que la relación posea algún tipo de defecto.
  • Mentira: uno o ambos integrantes basan su relación en engaños, ya sea para dar una imagen más atractiva o para no entrar en discusión.
  • Caridad: uno de los integrantes mantiene la relación únicamente para no hacer daño al otro.
  • Delegación: uno de los integrantes cede el peso de todas las decisiones en el otro, quitándose la responsabilidad de todo aspecto de la relación.
  • Rencor: uno de los integrantes decide mantener la relación ante un desengaño (por ejemplo, una infidelidad) pero no por ello se lo perdona y utiliza esta situación para reprocharle con frecuencia.
  • Desatención: uno o ambos integrantes brinda más atención a cualquier otro aspecto que a la relación de pareja como tal.

 

Recursos para salir de una relación tóxica

-Reempodérate, vuelve a encontrar aquello que te hace sentir en plenitud, que te conecta con tus dones y te hace brillar.

-Busca ayuda si sientes que no puedes cortar esa relación.

-Sé tú la persona que quisieras tener a tu lado, la que merece caminar los pasos de tu vida.  Al final llegará alguien que se reflejará en ti.

-Disfruta de tu soledad, aprende a leer en tu interior, a empatizar más contigo y no solo con los demás.

-Cultiva tu crecimiento personal, disfruta de tu presente, de lo que eres y de cómo eres.

-Trabaja la autoestima: establece límites al malestar y aprende a comunicarte asertivamente.

En cuanto te des todo aquello que mereces, te convertirás en la mejor versión de ti y comenzarás a manifestar vínculos más amorosos y saludables.

Una cosa está clara, el amor no es malestar, ni dependencia, ni miedo: es libertad y satisfacción. Si no sientes eso, entonces no es amor.


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