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5 claves de una mente abundante

Cuando hablamos de “abundancia” no nos limitamos al ámbito económico o material. En realidad, la abundancia material es una consecuencia de lo que estamos “haciendo” interiormente, en el mundo de los pensamientos y de las emociones.

Es algo que no depende para nada de factores externos, sino que lo determinamos a partir de nuestras propias creencias, resonancias familiares y experiencias que fueron dejando huellas emocionales en cada uno de nosotros.

En otras palabras, es desde la mente desde donde generamos abundancia. Por eso hoy quiero compartirte…

5 claves de una mente abundante

·         1- Dar Gracias

Agradecer es vivir en la abundancia. Enfocarse en el querer es vivir en carencia.

¿Cuántas veces te has quejado de este año 2020? Me incluyo, no fui la excepción. Y desafíos no nos han faltado para tentarnos a caer en la queja.

Pero claro, esto ocurre si nos quedamos atrapados en el querer: quiero seguir yendo al gimnasio, quiero dejar de usar tapabocas, quiero poder abrir mi negocio local, quiero hacer una fiesta con amigos, quiero ir al shopping,  quiero mudarme de casa, quiero viajar por el mundo, quiero salir de vacaciones…¡¡Quiero, quiero, quiero!! Me arriesgo a afirmar que alguno de estos “quieros” pasó por tu cabeza a lo largo de este desafiante 2020.

Aquí el dato importante: cada vez que reclamas algo que quieres, te estás declarando en carencia. Y automáticamente el Campo Cuántico (el “Universo”) manifiesta en tu realidad eso que estás declarando. Si “quieres”, es porque “no tienes”. Si vibras en carencia, ¿el Campo qué te muestra? ¡Pues, carencia!

Aunque suene duro, la verdad es que de los errores y de los dolores es  de lo que más se aprende. Por eso somos muchos los que sostenemos que este año ha sido un gran maestro. Y una de las cosas más esenciales que nos ha enseñado el 2020 es a valorar lo que tenemos y a no vivir enfocados en lo que nos falta.

Los problemas nos abren a valiosas oportunidades de crecimiento, los conflictos nos enseñan a madurar y las pérdidas nos muestran nuestros apegos.

La vida está llena de situaciones complejas, sin embargo, podemos aprender a sentirnos bien en medio de todas ellas, aún cuando no estén resueltas.

En lugar de condicionar tu felicidad a factores externos, cultívala en tu interior y enfócate en todo lo que el presente tiene para darte.

·         2- Reconocer lo indispensable y renunciar a lo prescindible.

Un buen hábito que te invito a desarrollar es preguntarte cada mañana al levantarte: “¿qué puedo agradecer hoy en mi vida y qué puedo soltar para hacer espacio a lo nuevo?”

Piensa en todo aquello que ya tienes disponible para ti: una vivienda, un abrigo para vestirte, un teléfono para comunicarte, un amigo con quien compartir momentos, un cuerpo para moverte, la capacidad de ver u oler las flores de tu jardín, oír el canto de los pájaros, saborear una rica comida o abrazar a tus seres queridos. ¡Seguramente encontrarás muchos más motivos para agradecer! Puedes hacer una lista y cada día ir agregándole algo.

Date cuenta del valor de lo imprescindible, de todo eso que forma parte de tu vida cotidiana y, sin embargo, muchas veces necesitas que te falte para valorarlo. Agradécelo cada día, cada vez que veas esa lista.

Y toma consciencia también de aquello que ya no suma para tu crecimiento personal, porque ya no tiene que ver con tu propósito de vida o porque simplemente no es imprescindible para ti. Suéltalo, agradece por todo lo que ha aportado a tu vida y déjalo ir. Si se trata de un vínculo personal, el Campo Cuántico se encargará de que esa persona se aleje en armonía y en paz contigo; y si es algo material, te presentará le  situación perfecta para entregarlo en equilibrio con el dar y el recibir.

·         3- No te quejes, responsabilízate de tu bienestar.

Cuando reclamas, atraes como un imán toda la carga negativa de tus propias palabras.

La mayoría de las cosas que están mal en tu presente, comenzaron a materializarse cuando te victimizaste. Sentirte víctima te pone en un lugar de impotencia, en el que dejas todo tu poder en factores ajenos a ti. En cambio, hacerte responsable de lo que ocurre en tu realidad te empodera y te da la oportunidad de cambiarlo.

Mientras estamos en un patrón de pensamiento de carencia y de victimismo, nos cerramos a recibir; pero si asumimos nuestra responsabilidad cambiamos ese patrón, nos volvemos más receptivos a las oportunidades y pasamos a ser creadores de nuestra propia realidad.

·         4- Cambia el “quiero” por el “merezco”.

Nada te acerca más rápido a la manifestación de tus deseos que la seguridad de merecer eso que estás deseando.

Cuando tienes la seguridad de merecer algo que deseas, esa certeza te mueve a actuar para proveértelo.

Por el contrario, si por algún motivo no logras obtener algo que llevas tiempo esperando, es porque en el fondo te lo estás negando, porque crees que no mereces tenerlo.

Esto tiene una relación directa con la valoración personal. Y trabajar en este punto es clave para comenzar a ver manifestado eso que tanto te está costando obtener.

Veamos un ejemplo concreto:

Supongamos que anhelas acceder a un puesto de trabajo que representa un avance importante en tu carrera y en tus ingresos. Logras una entrevista y te preparas para ese momento con mucho esmero.

Pasas la prueba con éxito y estás a punto de ingresar en ese trabajo que tanto deseaste cuando “algo” imprevisto te lo quita prácticamente de las manos.

Aunque a simple vista se trata de un factor externo, ese “algo” que te arrebató tu sueño cuando ya lo tenías no es ni más ni menos que tu propio sistema de creencias. Ahí están tus miedos, tus patrones de limitación, tu inseguridad, tu necesidad de aceptación externa…y una lista enorme de cuestiones que juegan en tu mente para frenarte justo un paso antes de llegar a la meta.

Y ese mismo sistema de creencias, así como te limita para recibir justo lo que deseas, te desvía de tus objetivos trayendo a tu vida cosas que no deseas para nada. En esta lista entran todos esos obstáculos que se interponen  (te pones!) en tu camino.

Lo que mereces y lo que necesitas marcan una sutil diferencia que refleja tu manera de pensar y de percibir tu realidad.

Decir “Necesito  alguien que me quiera” es muy diferente a decir “Merezco  alguien que me quiera”. Esta última expresión te corre de la dependencia afectiva y te conecta con tu valor personal.

Si necesitamos algo o a alguien para ser felices, nos quedamos atrapados en la necesidad afectiva o material y dejamos el poder de manifestarlo en un factor ajeno a nosotros mismos, por lo tanto no hay nada que podamos hacer para obtenerlo.

En cambio, si tenemos la certeza de merecer eso que el alma necesita, lo vamos a atraer por simple resonancia.

·         5- La importancia de las creencias

La clave básica de la abundancia está en la mentalidad y el sistema de creencias que te ayudarán a sostener tu objetivo hasta alcanzarlo.

Para esto puedes trabajar en técnicas de visualizaciones guiadas que te ayuden a afianzar esa certeza de merecimiento. Y no te estoy hablando de meditar y hacer que mágicamente suceda, sino que se trata de un conjunto de elementos que entran en juego: creerlo posible, visualizar tu objetivo, tener acción focalizada y perseverar.

Requiere también darnos mucha atención, validar emociones, “reprogramarnos” y quitarnos capas de miedo. Créeme, que aunque parezca un trabajo duro, vale el esfuerzo que lo pongas en práctica!

La realidad que vivimos es creada desde adentro, estemos conscientes de esto o no. Las cosas no “TE pasan” mientras tú permaneces observando pasivamente. Eres tú el que PASA por la vida haciendo (o dejando de hacer) cosas. Hacerte plenamente consciente de esto, depende de tu nivel de conexión interna. Así que el camino -una vez más- es hacia adentro.

Ahora ya sabes, cuando te escuches o escuches a alguien en posición de víctima diciendo “¿por qué a mí?”, ¿por qué no a mí?, ¿por qué no puedo lograr lo que quiero? es que esa persona aún no ha conectado internamente con su certeza.

Si estamos conscientes y tenemos una sana relación con nosotros mismos, nos entendemos mejor con el mundo que nos vamos creando.

En otras palabras: la acción más importante para manifestar abundancia es la interna, las demás se dan como consecuencia.

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