Sin categoría

Buscar la felicidad es lo que más nos aleja de ella.

Buscar vs felicidad

Más que una búsqueda de algo idealizado, lo que definimos como “felicidad” tiene mucho que ver con encontrarle el sentido a la vida.

Y claro, lo sé, no hay nada más difícil para el ser humano que entender esto del “sentido de la vida“. Cuando creemos que lo hemos logrado decimos: –Ya entendí todo. Pero a la vuelta de la esquina aparece el sistema de consumo vendiéndote eso que supuestamente “necesitas” para ser feliz.
Así vamos perdiendo la simpleza, enredándonos cada vez más en la madeja del mundo materialista. Y no estoy diciendo que esté bien o mal comprarte eso que tanto te gusta. No es cuestión de juzgar, sino más bien de permanecer conscientes de esto para mantener el foco en lo que realmente importa.
Una vida significativa no debería depender de factores externos. La clave es que seamos nosotros quienes le demos significado a lo que somos y hacemos.
Se trata de encontrar eso que te hace emocionar, que mueve tus pasiones y te lleva a levantarte con ganas cada mañana. 

Los 4 pilares del sentido a tu vida

  1.  Pertenencia: Somos seres sociales, por lo tanto necesitamos sentirnos identificados con un grupo que nos acepte, con el cual podamos compartir afectos y valores. 
  2.  Propósito: Es esa fuerza interior que nos mueve hacia un objetivo que nos hemos fijado. 
  3.  Trascendencia: Saber que somos mucho más que un cuerpo físico y que no se termina todo cuando éste deja de existir, porque nuestro paso por este planeta deja huellas. Existe una realidad superior más allá de nosotros.
  4.  Historia: Las memorias de todas nuestras experiencias y los aprendizajes que éstas nos han ido dejando.

Ser feliz depende de uno mismo

Ser eternamente felices es una idea que nos hemos construído a partir de ciertas creencias que se fueron instalando en nuestra mente. Sin embargo, resulta muy poco realista.

La felicidad es una emoción relativamente fugaz, es decir que puede durar tan solo un instante. Y siempre (siempre!) depende de lo que nos está pasando internamente y no del mundo exterior.

Todas nuestras necesidades, pasiones y objetivos existenciales están en nuestro interior y no permanecen estáticos durante toda la vida, sino que van cambiando con el tiempo, a medida que evolucionemos como seres humanos.

Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino” -Viktor Frankl-

En su libro “El Hombre en Busca del Sentido“, Frankl propone 3 caminos para experimentar la felicidad:
  1. Motivación: como combustible para movernos
  2. Amor: como el sostén fundamental de toda nuestra vida
  3. Coraje: para hacer frente a la adversidad.

 

La felicidad eterna no existe, pero podemos lograr distintas formas de bienestar. Aún en  la tristeza podemos sentirnos bien, desde la serenidad de la aceptación.

La felicidad son pequeños instantes que surgen de un modo casi inesperado,  sin previo aviso, cuando no nos obsesionamos por controlarlo todo.

Un encuentro casual, un plan improvisado, una visita de un ser querido son ejemplos de situaciones concretas en las que podemos experimentar verdadero bienestar  cuando algo ocurre sin que lo hayamos previsto deliberadamente.

Decir “Quiero ser feliz”, en cierta forma es quedarse en el plano de la generalidad. Planteate acciones concretas, específicas y realistas. Es decir, cuanto más claro sea aquello que deseas hacer, más fácil te resultará mantener la dirección hacia tus sueños.

Maria Rita Scirica

Mahatma Insituto Holistico