El simbolismo de la cruz en Astrología

 

El simbolismo de la cruz en Astrología

A la hora de estudiarnos a nosotros mismos a través de la ciencia de las energías (Astrología), nos encontramos con lo que llamamos Cruz cósmica, un cruce de energías que representa la zona más sensible y fuerte de la propia carta natal. Ésta misma integra 4 elementos: Ascendente, Descendente, Fondo Cielo y Medio Cielo; puntos focales de nuestra psique. Pero, ¿Qué queremos decir con esto? Queremos decir que representa un área en donde se centra la atención, un área de mucha fuerza personal que suele indicar actividades muy desarrolladas o a desarrollar por el individuo. Es el eje central del mapa cuántico que nos va a indicar la evolución de la persona, por ende, estamos hablando de puntos sensibles que estructuran y dan orden al resto del dibujo astral.

La cruz es un símbolo universal que se encuentra en todas las culturas y en todos los tiempos representando al individuo crucificado en la materia, la encarnación del Espíritu en el plano físico.

Empecemos por describir qué es el Ascendente. Como su palabra lo indica, corresponde a la salida del Sol y representa, precisamente, el grado del signo zodiacal que se eleva sobre el horizonte oriental (Este) en el momento del nacimiento. Es el yo, el cuerpo físico (y su vitalidad), el impulso de mostrarnos cómo somos y cómo enfocamos la vida, es decir, lo que transmitimos desde la personalidad egoica. Va a estar determinado por la hora, el día y el lugar de nacimiento, definiendo así el sistema de casas y los campos de la experiencia que le hayan sido designados atravesar a dicha persona. A partir de allí comenzamos a transitar el viaje por las distintas etapas y vivencias que la vida se encarga de ponernos a prueba, con la finalidad de hacernos conscientes y realizar de forma correcta cada uno de los arquetipos (el Dharma). Los temas y cualidades del signo zodiacal ascendente que nos tocó por karma van a ser de gran importancia en nuestras vidas, pero esto no va a significar que estas mismas características y capacidades vayan a estar sometidas al control y al dominio personal. En ocasiones, no las desarrollamos de un modo consciente por llevar una forma de vida masificada, viviendo indiferenciado en la multitud nos dejamos arrastrar por las modas y otros hábitos que la sociedad de consumo impone. Tener conocimiento de nuestro Ascendente nos va a permitir orientarnos en la vida y comprender con mayor claridad las experiencias precisas que nuestro ser interior necesita para su evolución, llámese alma, mente o espíritu. Es importante, a la hora de estudiar ésta energía, tener presente que su expresión va a estar modificada o acentuada por el o los planetas que se encuentren allí, o, haciendo algún aspecto angular a él (léase el artículo “ABC de la Astrología”). Estos van a contribuir en formar parte de la fuerza del ego, del amor propio y del “yo soy”.

 

El Descendente, punto opuesto y complementario al ascendente, pues corresponde a la puesta del Sol, sugiere la manera en que va a ver y percibir el mundo el yo, dónde se va a enfocar, cómo se va a relacionar, cómo va a ser la experiencia con los demás y cómo se proyecta en las relaciones. Esto implica, la acción que emplea el mundo externo sobre el propio yo. Viviendo en un universo interdependiente, como dice el Budismo, el contacto con los otros es necesario para que el ego coopere con el Inconsciente y emprenda la tarea de conocer lo desconocido. En éste punto entra en juego el mecanismo de proyección de la psique humana, obstaculizando la visión más objetiva de la realidad. Depositamos fuera los propios contenidos (defectos) de nuestra mente.

Cuando nos toca hablar del Fondo Cielo (Imum coeli), nos vemos ante la dificultad de explicar la influencia del estrato más profundo de la psique: lo inconsciente, lo desconocido (para el ego). Éste punto nos va a mostrar la relación que tenemos con él y la forma particular en que pulsan los contenidos inconscientes a la consciencia (la intención y finalidad). Es decir, cómo nos llega, de forma puntual, el estado de ánimo cotidiano que tenemos, con qué connotación se nos va a presentar y de qué manera se va a proyectar en el descendente (en los otros), según sean las particulares del signo designado como parte de la cruz. Es el punto más íntimo y personal, desde donde afloran los pensamientos, emociones y sensaciones, allí donde se hayan los sentimientos más profundos. El estado anímico es la fuerza motivadora para relacionarnos con el mundo. Si la vida afectiva anda mal, todo anda mal. Es menester saber un conocimiento preciso del funcionamiento de la mente humana (Psicología Holística) para poderencontrar un equilibrio interior, desarrollar sentimientos superiores y un pensamiento claro.

Por último, nos queda presentar el cuarto punto de la cruz. El Medio Cielo, el cenit, el punto más elevado del cielo.El logro y la realización de los sueños, objetivos y finalidades. Cómo el yo se proyecta en el mundo, cuál es su tendencia, su admiración, su búsqueda y hacia dónde se dirige (su orientación}. Eso, es el Medio Cielo. Es la manifestación y el desarrollo de nuestra vocación, al punto de indicar cuál es nuestra posición en el mundo social, nuestra ocupación y profesión. Una particularidad que encontramos aquí, es su analogía con la casa X, el signo de Capricornio y su regente, Saturno. Todos podemos experimentar que, ponernos objetivos y metas no es una tarea difícil, basta dejar volar algunos pensamientos y emociones para construir un mundo imaginario, lleno de fantasías y lanzarse tras él. Un ejemplo práctico es la lista de cosas que deseamos realizar cuando un nuevo año (oficial) comienza. Las decisiones y el entusiasmo parecen ser fuertes. Pero cuando nos topamos con la realidad, nos damos cuenta que para escalar la montaña cuya cima ansiamos alcanzar necesitamos de mucho, mucho esfuerzo. Decae la energía, se pierde la fuerza de voluntad y volvemos a estar, una vez más, en la situación inicial, esperando un nuevo año y una nueva oportunidad. Una de las herramientas que nos convendría usar para lograr la realización de lo que nos proponemos y romper con nuestra mecanicidad, es aprender a expresar la energía del signo señalado por el Medio Cielo. Los aspectos que él obtenga marcarán que tan fluida u obstaculizada se va a encontrar. Al igual que el resto de los puntos de la cruz, cualquier planeta en aspecto va a indicar un tipo de energía y orientación que resultarán esenciales para que la persona asuma su papel en el mundo y contribuya de forma constructiva o destructiva a la sociedad.

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