Equilibrio entre el dar, recibir y el tomar

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En todos los sistemas humanos, existe una continua compensación de tendencias antagónicas. Todo sistema está en busca de retroalimentación y de un equilibrio que lo sostenga. Igualmente los sistemas humanos se encuentran en movimiento, en intercambio, hay un constante dar y tomar. Este dar y tomar se regula por la necesidad de todos los miembros del sistema en búsqueda del justo equilibrio. Generalmente cuando recibimos algo, sentimos un impulso, una necesidad por devolver, por compensar de alguna manera a aquel de quien hemos recibido. Y esto lo sentimos tanto cuando recibimos algo bueno o agradable o cuando recibimos algo que nos desagrada. Este movimiento de dar y tomar juega un papel central en la vitalidad de las relaciones y buena parte de la felicidad en una relación depende de la medida en que somos capaces de dar y tomar. Cuanto mayor el intercambio, más profunda la relación y mayor el vínculo. Cuando este intercambio se realiza de manera amplia y a un nivel elevado y equilibrado, nos sentimos cómodos, alegres, ligeros.

El dar nos deja con sensación de alegría y plenitud y hay a quienes les gusta mas dar que recibir o a otros les gusta más recibir que dar.

Tanto cuando damos en exceso o cuando tomamos en exceso, generamos una actitud hostil de desequilibrio que pone en peligro las relaciones y nos ponemos en peligro a nosotros mismos. Este desequilibrio genera de nuevo descontento y sensación de vacío.

Los actos de dar, tomar y recibir, tienen sus límites.

Él o la compañera no debe dar más de lo que el otro pueda y esté en condiciones de tomar.

La capacidad de dar, recibir y tomar dentro de la pareja, es directamente proporcional a la medida en que hayamos asentido al otro.

El dar y el tomar se facilitan mucho si somos concretos y explícitos en nuestros deseos y necesidades. La idea de que el otro debe adivinar y saber que quiero o necesito es una idea infantil. Es lo que el hijo espera de su madre. “Mamá sabe que es bueno para mi”.

Cuanto más concreto un pedido, más fácil será por parte del otro satisfacerlo. Si los pedidos no son concretos, es probable que recibamos lo que no estamos pidiendo, necesitando o que probablemente no recibamos nada.

Reflexiones:

– ¿Cómo está la balanza en nuestra vida de pareja?

– ¿Cómo se manifiesta el dar, recibir y tomar en ti mismo y en tu relación de pareja?

– ¿Quién da más? ¿Quién toma más?

– ¿Tenemos claro qué quiere o qué necesita nuestra pareja?

– ¿Escuchamos realmente las necesidades del otro?

– ¿Somos claros y explícitos respecto a nuestras necesidades y deseos?

No es lo mismo exigir que pedir. De la exigencia solo queda la decepción y la ruptura.

Aquel que poco da y poco toma permanecerá libre de relaciones profundas.

Situaciones frecuentes que afectan a las parejas:

– El miedo al abandono. No sentirse reconocidos.
– Si digo lo que pienso me dejarán…
– La dificultad de asumir los propios errores y la propia sombra.
– La lucha de poder. Imposición de uno de los miembros de la pareja ante el otro.
– El lenguaje y sus implicaciones. Lo dicho, lo no dicho y como lo he dicho.
– La definición que hacemos de nuestro problema ayuda a que el problema se mantenga.

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