¿”Ocupas” o “habitas” tu espacio?

¿Cuándo un piso o una casa pasa a ser un hogar, o cuándo podemos decir que ese espacio en un colegio es un Aula? ¿cuál es la diferencia?
La diferencia está en un verbo: habitar.
«Las bestias tienen madrigueras; el ganado, establos; los carros se guardan en cobertizos y para los coches hay cocheras. Sólo los hombres pueden habitar. Habitar es un arte. Únicamente los seres humanos aprenden a habitar.» Ivan Illich
Habitar un espacio es:
– Re-conocerlo y recorrerlo. Pasear y moverse por él, descubrir sus rincones, sus imperfecciones, sus límites. Marcarlo, con nuestras emociones, historias, sentimientos e ilusiones. Y si es moverse y desplazarse, también supone demorarse sobre él. Parar y sencillamente respirar, escuchar su silencio, contemplarlo.
Con-vivirlo. Aceptando e integrando a las personas que también comparten ese espacio, haciendo de él un lugar habitable, donde mis necesidades, mi libertad se respeta y es compatible con las necesidades y la libertad de las demás personas. Es sentir, asumir y valorar la presencia de las personas que lo forman.
Construirlo. Utilizando los pies, las manos, la imaginación, las personas van construyendo el espacio. Respetando su forma natural, sin oprimir ni forzar, acompañando sus formas y al mismo tiempo, atreviéndose a dejar su esencia, su brillo.
Entenderlo, comprenderlo y recordarlo. Ese espacio forma parte de una historia, quizás traiga consigo tradiciones, cultura. Recordar a las personas que quizás antes ya estuvieron allí, lo habitaron o dejaron allí emociones, ilusiones, sueños.
Soñarlo, abrirlo al horizonte.

Habitar un espacio es dejar en él la huella de la vida.

A pocos días para la vuelta al cole, quizás sea un buen momento para proponernos como profesores, maestr@s, habitar nuestro Aula. Y es que habitar no es lo mismo queOcupar.
Ocupar un espacio es transitar por él. No hay compromiso, no se deja huella, es algo ajeno por donde se pasa y se deja después de un tiempo.
Qué bonito que los niños y niñas sientan sus aulas como un espacio propio, donde se involucren.Crear lazos no sólo con el espacio, sino también con las demás personas que comparten ese lugar. Hacer comunidad.Que sientan que están habitando el aula, a través de sus emociones, con-viviendo con sus compañeras y compañeros, ayudándose mutuamente. Diseñar el aula con sus manos, con sus risas y sus lágrimas, su respiración y sus silencios. Sintiendo que en ese espacio se respetan sus necesidades, sus diferencias y se integran con las del grupo. Donde se Está a través del silencio y el ritmo de la respiración en unos momentos y se vive la música, la alegría, la solidaridad. Y sobre todo, qué bonito y necesario sería que el aula sea ese espacio habitado donde se vive desde la ilusión y la pasión, un espacio para Soñar.
Habitar los espacios en los que vivimos. Nuestra ciudad o nuestro pueblo, la calle por la que vamos y venimos cada día, nuestro espacio de trabajo, nuestra casa, ese lugar que visitamos por primera vez y que nos atrapa por su belleza, por lo que nos transmite. Poner consciencia en el lugar donde estamos, sentirlo, dejar nuestra huella. Estoy segura de que es así como haríamos de este mundo un lugar habitado y más humano.

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