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El miedo o algunas cosas bellas

Me he liberado del reloj, del día, de la noche, de la hora en la que tengo que hacer esto o aquello… he logrado vencer al tiempo y aún así tengo miedo. El miedo se instala y a veces solo tú consigues disiparlo.

Con esto de la maldita crisis he leído una frase muy buena “El miedo se ha convertido en el común denominador a la hora de vivir. Ya se sabe que cuando uno le tiene miedo a algo corre, no vive”.

Me gustaría decirte que no temas, o por lo menos que el miedo no paralice tu ansia de vivir…como ayer ante aquella serpiente a la que mirabas con curiosidad, como tú miras el día y la noche y las olas y los pétalos caer.

Y si las jaras están en flor será que aún nos queda algo que celebrar. Por ejemplo caminar por la sierra con este manto blanco, sin nada más que hacer que celebrar que tú caminas por este pasillo de flores y siempre quedan algunas cosas bellas.

Te he escrito tanto y tan poco. Te veo crecer y pienso que no me queda nada que contarte y releo mis notas de hace más de tres primaveras:

«Quedan 18 días para que salga de cuentas y tengo miedo, mis mayores temores son a que te ocurra algo, al parecer típico de las embarazadas, pero también temo por mí, el maldito temor de recuperar una vida que elegí pero que también me es impuesta por todo lo que creo que he inventado yo ¿a ti te inventé?

No sé quien serás, tampoco sabía si quería que nacieras. Pero pronto mi cuerpo empezó a amoldarse a ti, como una cama recién hecha que solo espera acoger a alguien y arroparle porque nunca he sentido nada mejor que sentirte dentro, remoloneando en mis entrañas. ¿No será el mundo un lugar demasiado hostil para una inquilina minúscula como tú? Me gustaría contarte muchas cosas, lo bueno y lo malo, para que cuando llegues tengas algo a lo que aferrarte. He pensado hablarte del amor y las tormentas de verano, no me olvido de los pederastas, las guerras absurdas, los abusos de poder, el maltrato a cualquier ser humano… sin embargo prefiero hablarte de los grillos que cantan en las noches cálidas, de descifrar esa pared, de su piel, de viajar en una furgoneta sin rumbo fijo o creer que el futuro nunca dejará de sorprenderte, de la amistad. También debes saber a cerca del miedo que a veces nos paraliza y nos hace seres inútiles, o la intolerancia y la violencia, o la ignorancia que hace crecer la intolerancia y la violencia… pero es verdad que prefiero contarte algo a cerca de la capacidad que tenemos para sorprendernos o para ser inmensos y pequeños al unísono, contarte sobre los héroes de la música y la literatura y el cine o sobre mis particulares héroes y heroínas terrenales que te acogerán en un maravilloso clan simplemente por ser como seas y te abrirán las puertas a vidas fascinantes… El mundo no se para ni te espera, pero yo quiero pararte el mundo para decirte que llegas a un lugar hermoso lleno de posibilidades y que solo te presiento y ya te quiero».

Me he liberado del reloj, del día, de la noche, de la hora en la que tengo que hacer esto o aquello, gracias a ti… he logrado vencer al tiempo y aún así tengo miedo, de lo que vendrá, de si echaré a correr o me quedaré caminando entre las jaras.

No sé si podrás vivir sin miedo, sin un miedo paralizante… por eso quiero ofrecerte mis brazos, siempre estarán para ti, por si necesitas resguardarte de alguna tormenta.

Pati Blasco

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