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Autocensura emocional

Le pusimos un velo de negatividad a emociones como el odio, el rencor, la tristeza, el miedo, cuando en el fondo son expresiones del espíritu humano

Resulta curioso ver que, a pesar de que vociferamos las bondades de la libertad, tenemos la costumbre de censurarnos unos a otros, y también a nosotros mismos.

Por ejemplo, hemos convertido en un tabú la expresión de las emociones “negativas”, lo primero que le decimos a alguien que está triste es: no estés triste. Lo matamos. Le negamos de base la salida, le negamos la expresión de lo que sea que esa persona esté sintiendo (y que claramente necesita dejar salir).

Le pusimos un velo de negatividad a emociones como el odio, el rencor, la tristeza, el miedo, cuando en el fondo son expresiones del espíritu humano, emociones tan válidas y libres de ser expresadas como sus “contrapartes”

¿Porque te vas a negar la expresión de lo que sea que quieres expresar?

Básicamente nos autocensuramos porque nunca nadie nos enseñó que expresar ciertos estados es saludable. Tenemos una reacción violenta, y lo primero que recibimos es el juicio. Estamos tristes, y todo el mundo nos aconseja dejar de estarlo. La emoción negativa debe ser transitada, de lo contrario nunca podrá ser trascendida.

Por otra parte tenemos el otro extremo, cuando nos quedamos masticando esas emociones (convirtiéndolo quizás en una sobreexpresión que más que buscar transcender el dolor, se regocija en él) porque, volvemos a lo mismo, nunca nadie nos enseño como “gestionar” esa expresión emocional. Carecemos de la educación emocional para hacerlo (pero este es otro tema).

Volviendo al primer punto, repito la pregunta ¿Por qué me voy a negar la expresión de un estado que sé que estoy transitando? ¿Por qué voy a criticar o negarle al otro que exprese sus emociones “negativas”? El tema es complejo y tiene muchas aristas, pero lo que quiero expresar es que la autocensura emocional es antinatural. Somos seres amorosos y emocionales (antes incluso que racionales), y es natural que todo aquello que debe ser dicho, sea dicho.

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