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Ser el centro del mandala

Mientras más ligero, simple y luminoso sea el centro del mandala, así también serán las relaciones que surjan desde ese origen.

Somos parte de una trama. Vivimos sujetos a la interdependencia, la cual va más allá de lo que podríamos llamar el “nivel humano”. Todas nuestras relaciones crean esa red, la cual a su vez nos sustenta. Algunas tradiciones incluso proponen que todo se relaciona con todo, que todo lo que existe tiene una energía que contribuye a esa trama, que todo responde, y que todo nos “afecta” de vuelta.

Considerar esa interdependencia me hace pensar en la importancia de irse “limpiando”. Cada uno de nosotros es el centro de un Mandala, que son nuestras relaciones con todo lo que es. Bajo esta premisa podemos sostener que, si me limpio yo se sanan también todas mis relaciones, ya que ese “centro del mandala”, se corresponderá con aquello que se encuentre en una frecuencia similar.

En este camino de limpieza contamos con ayuda, con guía. Siempre vamos a encontrar a alguien que ya se haya recorrido parte del camino antes que nosotros. Sin embargo, el trabajo (que nunca dejará de ser necesario y puede durar toda la vida) es nuestro, es personal. Cada cual se aligera la carga en la medida que se lo permite. Tenemos que asumir la responsabilidad de estar en el camino, aunque a veces no tengamos muy claro hacia dónde va.

No dejaré de insistir en la importancia que tiene autoexaminarse, observarse, para llegar a cuestionamientos como: ¿qué parte de mi quiere lo que quiere? ¿es la parte más elevada de mi mismo aquella que me está guiando? Creo que son preguntas claves si uno quiere irse sanando. La auto.observación nos permite identificar patrones que no nos hacen bien (por lo general heredados por la familia), conductas nocivas, actitudes que sabemos que tenemos que cortar, porque solo nos hacen más difícil este recorrido.

Recorrer este camino es una responsabilidad conmigo, pero también con el colectivo, ya que mientras más ligero, simple y luminoso sea el centro del mandala, así también serán las relaciones que surjan desde ese origen.

En esta trama de la vida, lo que hace uno, cuenta. Es lo único que podemos hacer, y por eso es tan importante.

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