Sin categoría

Inteligencia Emocional

En el año 1993 se publicó un libro que recogía diferentes estudios que se habían realizado en más de 300 ejecutivos de 15 empresas a nivel mundial. Así se pudo apreciar que los grandes directivos que escalaban posiciones y tenían más éxito dentro de la compañía no eran los que tenían un mayor cociente intelectual, sino los que se mostraban más seguros de sí mismos. Estos eran capaces de influir en los demás y tenían una mayor capacidad para concentrarse en sus objetivos.

A lo largo de los años se han continuado recogiendo evidencias de este tip, por lo que en 1995 salió a la luz una obra que cambiaría por completo la manera en que los psicólogos y los profesores comprenderían la inteligencia, me refiero al libro “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman.

A partir de ese momento, el concepto de inteligencia emocional se ha popularizado y hoy prácticamente todos sabemos que las competencias emocionales son tan importantes como la habilidad para resolver problemas lógicos. La buena noticia es que la inteligencia emocional no es una cualidad innata sino que se puede desarrollar a lo largo de la vida.

De hecho, el experimento realizado en American Express deja constancia de ello. En aquel momento se entrenó a un grupo de trabajadores de la compañía en un programa para desarrollar la inteligencia emocional. Después de un año, estos habían mostrado un crecimiento de su nivel de negocios del 2,1% respecto a quienes no habían sido entrenados.

¿Qué es realmente la inteligencia emocional?

A grandes rasgos, la inteligencia emocional es un conjunto de competencias que le permiten a la persona relacionarse mejor consigo mismo y con los otros, manejando de forma asertiva sus emociones. El primer paso para desarrollar la inteligencia emocional es aprender a reconocer nuestras emociones y sentimientos para luego comprender de dónde provienen y poder controlarlas.

Además, la inteligencia emocional también implica saber relacionarse con los demás, fundamentalmente a través de la empatía. Una persona inteligente desde el punto de vista emocional no solo será capaz de comprender los sentimientos de los demás y ponerse en su lugar sino que también podrá canalizar todas estas fuerzas de forma positiva.

Mediante el entrenamiento en Inteligencia emocional logramos:

  • Percibir nuestras emociones y conocer sus efectos, aumentamos nuestra auto-conciencia emocional.
  • Aprender a automotivarnos.
  • Mejorar nuestras relaciones.
  • Desarrollar la empatía (la capacidad para ponernos en el lugar del otro y comprender cómo se siente).
  • Aumentar nuestro autocontrol y regular nuestros estados emocionales.

Siete claves para desarrollar la inteligencia emocional

  1. Date tiempo para reflexionar sobre lo que sientes e intenta averiguar siempre cuáles son las causas de esas emociones.
  2. No niegues tus sentimientos, acéptalos. Recuerda que sentir rabia o ira es humano, lo que verdaderamente cuenta es cómo expresas esa emoción sin hacerle daño a los que te rodean.
  3. Determina cuáles son tus potencialidades y límites, así fomentarás la autoconfianza.
  4. Los cambios son una parte intrínseca de la vida, acéptalos y aprende a adaptarte a ellos. Míralos como una oportunidad para crecer.
  5. Mantente atento a los sentimientos de los demás y, siempre que puedas, ayúdales a expresarlos de una manera asertiva.
  6. Busca pequeños detalles que te mantengan motivado para lograr un objetivo y celebra cada vez que des un paso que te acerque a tu meta, por pequeño que este sea.
  7. No juzgues a los demás y, sobre todo, no critiques a las personas. Cuando vayas a hacer una crítica, asegúrate de que esta sea constructiva.

Referencias:

Hays, S. (1999) American Express Taps Into the Power of Emotional Intelligence. Workforce; 78(7): 72.

Spencer, L. M., Jr.; & Spencer, S. (1993) Competence at work: Models for superior performance. New York: John Wiley and Sons.

Deja un comentario