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Cuando nos sanamos a nosotros mismos traemos paz al mundo

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Hablamos de paz mundial, pero la única manera de lograr paz en el mundo es elevando la conciencia.
Podemos cambiar gobiernos, podemos crear más reglamentos, podemos ser buenas personas, pero si la gente está llena de estrés y se odia a sí misma es imposible que ame a los demás.

De modo que tenemos que regresar a la unión. Tenemos que darnos cuenta de que somos todos uno. 

Porque el amor es lo único real. El universo físico es una ilusión creada por la mente, creada dentro del miedo y de la separación y de la protección. En todos lados se nos enseña a protegernos. Por eso la gente todavía va a la guerra: para protegerse de sus demonios imaginarios. Pero somos nosotros los que los creamos. Creamos el universo, creamos el miedo y creamos los demonios. Lo creamos todo desde nuestras cabezas.

Entonces ahora estamos llamando a todo el mundo a casa -a sus corazones—, porque es el único lugar donde la gente puede encontrar la unión y darse cuenta de que todos somos sólo uno.
Y por eso les digo que expresen todo —que caminen hacia su separación, que caminen hacia sus miedos— y que se den cuenta de que sólo es algo que están proyectando. Pero les digo que lo hagan desde un lugar de inocencia, porque no quiero que analicen o que se queden pensando acerca de eso. Sólo quiero que sean niños de cuatro años. Porque en esa inocencia está la libertad.

En esa simplicidad está la libertad. En la mente y en todas las comprensiones intelectuales, no hay libertad. Sólo hay más confusión, porque el intelecto no puede asir la conciencia. La conciencia es el corazón y es la inocencia. De modo que tenemos que retornar a casa, a nuestros corazones. Y, si ves algo fuera que no te gusta, sánalo. Abraza esa parte de ti. Porque no hay nada que esté separado ni hay nada que esté fuera. Todo eres tú. Si te afecta, eres tú.

Entonces vamos adentro, nos enfocamos en la conciencia, removemos lo que no es real y caminamos hacia la separación. Hablamos nuestra verdad y no nos abandonamos más a nosotros mismos para recibir aprobación del afuera… porque no hay afuera. No hay afuera.

Por eso, cuando estamos siendo completamente reales, todo el amor comienza a venir desde dentro.
Nuestras máscaras ya no funcionan, porque todo el universo tiene las mismas máscaras y todos podemos ver nuestras máscaras, así que los únicos a quienes engañamos somos nosotros mismos.

De modo que sólo tienes que ser verdadero para tu corazón.

Isha

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