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Deja que Venus entre en tu vida

¿Porque es importante promover la energía de Venus en nuestras vidas?

Antes que nada, porque Venus despierta el deseo y en cualquier proceso de cambio, crecimiento y conciencia, primero ha de haber un deseo que provoque y motive este proceso. Y más tarde habrá de haber una acción que empuje el deseo a cumplirse y de esta acción el responsable será el principio de Marte.

Venus reivindica una energía femenina vinculada con el goce de la vida y la libertad a ser aquello que somos y queremos ser, ambos principios fundamentales para hacer frente a otros aspectos más complejos de nuestra psique. Se fundamenta en la autoafirmación y el gozo de vivir. Representa la libido, a Eros o aquella energía que genera vida y nos hace sentir vivos y con ganas de disfrutar de la vida.

Venus no tiene edad ni pertenece a nadie. Es un principio arquetípico que va ligado a la capacidad de ser más nosotros mismos, de crear, de disfrutar, de expresar y de compartir placer. Promueve la felicidad, el bienestar, el goce, la satisfacción y la plenitud. Y debemos saber mantener esta capacidad a lo largo de toda nuestra vida, aprendiéndolo a hacer de manera adecuada en cada etapa.

Por tanto tendremos que explorar, entender y honrar qué desea nuestra Venus. Ya que Venus es uno de los planetas más olvidado de nuestras vidas. Por esto reina esta sensación de infelicidad e insatisfacción general. Si sabemos lo que nos gusta internamente, no externamente, y lo que valoramos y lo que queremos y además nos lo permitimos, sabremos mejor quien somos y que necesitamos y podremos promover así nuestra felicidad.

¿Cómo podemos conectar con la energía de Venus?

A través de promover la autoaceptación, la autoestima, la satisfacción auténtica e interna, los talentos creativos, las relaciones amorosas, la cooperación y todo el que nos permite dar y recibir y sentirnos felices.

¿Qué necesitamos para vivir en Venus?

– Tener claro nuestro sistema de valores auténticos (los del alma y del espíritu y no los del ego, la sociedad, la familia, la cultura o las tendencias). Es decir, saber qué nos hace felices, qué nos da placer y satisfacción, qué valoramos.

– Ser capaces de ser fieles y auténticos con este sistema de valores y por lo tanto con nosotros mismos.

– Tomar las decisiones que promueven estos valores de manera libre y sin dependencias y hacer un uso inteligente de ello.

– Ser capaces de querernos conscientemente y permitirnos promover todas las experiencias, emociones, pensamientos, sentimientos y relaciones que aportan estos valores a nuestras vidas y por lo tanto nos dan felicidad, placer, satisfacción y plenitud.

Así a través de aumentar nuestra autoestima nos estaremos regalando aquello que nos hace sentir bien.

¿Cómo podemos saber qué valoramos?

Pues promoviendo autoconciencia, autoconocimiento y sentido común. Siendo fieles a nosotros mismos y aceptándonos. Venus, en este sentido, se puede convertir en una fuerza muy, muy poderosa.

¿Que pasa si nos cuesta integrar Venus a nuestras vidas?

Querrá decir que necesitaremos establecer un diálogo interno con otras fuerzas para respetar la expresión de Venus. Este diálogo pedirá autocompasión, creatividad, descubierta personal, aceptación, cooperación, motivación, conciencia y valor para tomar decisiones. A menudo hay facetas de nosotros mismos que están en contradicción entre ellas y necesitamos un buen diálogo interno para expresarlas todas de manera coherente.

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